ESCLEROSIS MÚLTIPLE

esclerosis múltiple

UNA ENFERMEDAD NEUROLÓGICA.

La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad que afecta a la sustancia blanca (mielina) de la médula espinal y del cerebro de forma intermitente.
En los lugares afectados se destruye la vaina de mielina que recubre los nervios, que se ve sustituida por unas placas de tejido endurecido (esclerosis), con lo que la comunicación nerviosa se retarda o interrumpe.
Para entender lo que es la EM hay que comprender el papel de la estructura del sistema nervioso.   
El sistema nervioso es el conjunto de nervios y de "centros" que lo dirigen. Está dividido en sistema nervioso central (SNC) y periférico.
Un nervio es un hilo conductor muy delgado que une un centro nervioso a una parte del cuerpo (piel, ojos...). Al mismo tiempo transmite las informaciones y sensaciones (nervios sensitivos) y gobierna los movimientos del cuerpo, por ejemplo el de un músculo (nervios motores).
Los nervios funcionan como hilos eléctricos, transmitiendo impulsos eléctricos muy débiles, lo que se conoce como " influjo nervioso ".
Cada una de las fibras nerviosas que transmiten los influjos dentro del cerebro y de la médula espinal está envuelta por una vaina de mielina. Esta vaina tiene el papel de protección y acelera el paso del influjo nervioso. La EM es una enfermedad que se caracteriza por una degradación de la vaina de mielina.
Cuando esta degradación es severa, la mielina puede ser destruida por zonas, formando PLACAS. Hablamos ahora de EM.
Algunas veces, la mielina puede no estar destruida más que parcialmente, o bien reconstruirse aunque imperfectamente. El enfermo se siente mejor hasta el punto de no sentir ciertos síntomas.
En la mayoría se observa así una alternancia de períodos en los que el enfermo presenta síntomas de la enfermedad, y períodos en los que la recuperación es completa o casi completa.
Como otras enfermedades, la EM puede evolucionar de manera benigna, normal o más pronunciada. La evolución benigna es más frecuente de lo que se cree (al menos un 20%). Los casos muy graves son excepcionales. La evolución más común es aquella en la que la enfermedad presenta brotes y remisiones alternativas, de duración y frecuencia variables de un paciente a otro y en la que las lesiones del paciente se agravan lenta y progresivamente.


CARACTERÍSTICAS GENERALES   

Es la enfermedad neurológica más frecuente entre adultos jóvenes.
La edad de aparición es entre los 20 y los 40 años.   
Es de causa desconocida.   
No es contagiosa.   
No es hereditaria, aunque se manifiesta más frecuentemente en algunas familias.   
Afecta en mayor proporción a las mujeres.   
Cada caso tiene una evolución distinta. No es posible anticipar si la enfermedad será grave o no.   


SÍNTOMAS

Los síntomas dependen del área del Sistema Nervioso Central lesionado y no todas las personas están afectadas de la misma manera.
Los más frecuentes son debilidad, hormigueo, poca coordinación, fatiga, problemas de equilibrio, alteraciones visuales (visión borrosa o doble, neuritis óptica, entre otras), temblor, espasticidad o rigidez muscular, trastornos del habla, problemas intestinales o urinarios, ataxia, problemas en la función sexual, sensibilidad al calor, problemas con la memoria a corto plazo y, ocasionalmente, alteraciones cognitivas.
No obstante, a veces, estos síntomas pueden confundir el diagnóstico
ya que podrían ser señales de otras enfermedades neurológicas. Por ejemplo, la visión borrosa podría deberse a una lesión en el nervio óptico y no necesariamente a la aparición de EM.
También suelen asociarse los mismos síntomas a enfermedades autoinmunes, infecciosas, tumores o enfermedades de la unión cráneo-medular.
Además de los signos y síntomas que el paciente puede sentir, se recurre a diversos procedimientos complementarios. Uno de ellos es la resonancia magnética, que es la prueba más sensible y específica para el diagnóstico. Ésta muestra el lugar de la médula espinal o del cerebro donde se ha producido la inflamación de la mielina.


TIPOS DE ESCLEROSIS MÚLTIPLE

El curso de esta enfermedad es muy variable. Los síntomas pueden aparecer, desaparecer y reaparecer otra vez. Pueden también agravarse gradualmente o permanecer sin cambios durante largos períodos de tiempo.
Los principales tipos de EM son:

EM benigna:

Se caracteriza por dos o más ataques, con remisiones de una recuperación completa y poco o ningún acumulo de discapacidad. Los ataques pueden aparecer separados varios años, dificultando el diagnóstico. Aproximadamente un 25 % de todos los pacientes con EM padecen EM benigna.
Algunos pacientes con EM benigna pueden entrar finalmente en una fase progresiva.

EM remitente/recidivante:

Se caracteriza por brotes seguidos de períodos de remisión con recuperación total o parcial. La discapacidad se va acumulando gradualmente con el tiempo.

EM progresiva secundaria:

Con el paso del tiempo, la EM remitente recidivante puede evolucionar a una forma secundaria progresiva de la enfermedad, aunque la diferencia entre las dos formas de enfermedad no se ha definido. El la EM secundaria progresiva, la recuperación no es completa después de una recidiva, y la discapacidad también progresa independientemente de las recidivas.

EM progresiva primaria:

Los pacientes que padecen este tipo de EM no experimentan ninguna diferencia entre los ataques, las remisiones, o la recuperación, pero la discapacidad aumenta progresivamente con el tiempo. Esta forma de EM es común en pacientes que desarrollan la enfermedad después de los 40 años de edad (aproximadamente un 25% de todos los pacientes.


TRATAMIENTO

Lamentablemente, no existe por el momento una cura definitiva para la EM; el tratamiento se aplica para alargar los intervalos entre los brotes y aliviar sus síntomas. Aunque en la actualidad se sigue investigando para conseguir un tratamiento curativo, recientemente ha sido autorizado un tratamiento capaz de disminuir el número y gravedad de los brotes, lo que ha permitido modificar el curso natural de la enfermedad.

TRATAMIENTO GENERAL

Fisioterapia: Mantener la movilidad y prevenir las contracturas; deben evitarse la fatiga y los aumentos de la temperatura corporal; es muy recomendable la natación en piscinas con el agua fría.
Terapia ocupacional: Ayuda al paciente a realizar las actividades de  la vida diaria.
Logopedia: Facilita la comunicación si el habla está afectada.
Nutrición: Se han propuesto una amplia variedad de terapias dietéticas; se recomienda una dieta bien equilibrada que mantenga un peso adecuado y que contenga suficiente fibra.

Tratamiento del intestino y la vejiga: El tratamiento de la vejiga es muy importante para prevenir las infecciones; puede ser necesario el autosondaje intermitente, unido al empleo de antisépticos urinarios, acidificantes de la orina y agentes anticolinérgicos; debe establecerse un programa regular intestinal.
Prevenir las complicaciones de la inmovilidad: Las medidas incluyen el empleo de medias antiembólicas, dosis bajas de anticoagulantes y prevenir las úlceras de decúbito.
Consejos psicológicos y tratamiento del estrés: El estrés y la fatiga suelen asociarse a las exacerbaciones; el asesoramiento psicológico puede ayudar a solucionar la
depresión y ser útil para que el paciente ajuste su estilo de vida.

LOS TRATAMIENTOS FARMACOLÓGICOS EN ESCLEROSIS MÚLTIPLE.


AVISO IMPORTANTE:

Los únicos profesionales autorizados para prescribir tratamientos farmacológicos
para la Esclerosis Múltiple SON LOS NEURÓLOGOS por lo que son ellos
los que deben decidir el tratamiento adecuado para cada caso individual.

CONSULTE A SU SERVICIO DE NEUROLOGÍA.




NECESIDADES DE LOS AFECTADOS

La E.M. puede causar importantes problemas físicos en la persona afectada. Puesto que los primeros síntomas aparecen a partir de los 20 años, la E.M. dificulta, e incluso impide, un normal desarrollo profesional. Esta situación hace que, en ocasiones, se produzcan dificultades económicas y se trastornen las relaciones afectivas familiares y sociales.   
Por tratarse de una enfermedad de larga duración, su coste social es importante. Muchos afectados precisan de ayudas públicas en forma de pensiones, y todos ellos requieren tratamiento médico, ayuda psicológica y rehabilitación.   
En los casos de evolución más invalidante puede ser necesario el ingreso hospitalario o en centros de asistencia a minusválidos.    Es necesaria la conexión entre los diversos servicios que se prestan a los afectados, para poder dar una atención integral de la enfermedad.   
La eliminación de barreras arquitectónicas en vías, locales y servicios públicos es otra de las necesidades de este colectivo, así como la disponibilidad de ayudas técnicas que favorezcan su independencia.
En resumen, los afectados necesitan comprensión por parte de la familia y la sociedad, ayuda médica, psicológica y de servicios sociales, soportes técnicos y, a veces, ayuda económica.